viernes, 22 de octubre de 2010

Desencajada


La Cami canta en mi pieza rasguñando mi guitarra hace cuatro años.
La Cami me espanta las penas con su risa nasal y me dice que no importa lo que haga, ella me querrá siempre y que quiere que me cuide el corazón.
La Cami es buena para decir chuchás y siempre me apaña en todas, ayer se reía en el asiento delantero del auto con el sol en la cara. No se asustó cuando doblé frente a esa micro. La Cami nunca se asusta por nada, tampoco entra en pánico por las postulaciones a la Pedagogía y siempre busca motivos para celebrar.
La Cami es mi mujer desencajada.

¡Te amo!

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