jueves, 27 de junio de 2013

Es indudable

que aunque quieras escapar, y viajes hasta el fin del mundo, jamás podrás escapar ni de ti mismo ni de tus problemas...

miércoles, 19 de junio de 2013

Bitácora del Capitán

Esta frío para ser el trópico. Los caribes ya se comieron todo mi cerebro y ahora soy un zombie insomne. 
No se si tendré trabajo.
No se para qué sirvo... sólo escribo y tipeo y pienso y repienso cosas que alguien dejó tiradas en un álbum sucio.
En nueve álbumes sucios.
Mi norte se me fue y es mi culpa; es mi culpa que no esté conmigo.
Te extraño Norte.
Te extraño tanto...

Bitácora del Capitán:

Una fría madrugada de junio se dio cuenta de que la pena la estaba empezando a agarrar, y salió corriendo hacia el Sur cuando debería haberse dirigido hacia el Norte, pero no podía ver porque las lágrimas se le estaban agolpando en los ojos. Y la brújula del brazo le giraba en todas partes, retorciéndose hacia dentro, estirándose hacia fuera, en estertores que le hacían arder la piel.
Pensó que el chico de la biblioteca tal vez le había contagiado los mocos porque él estornudaba tras ella.
Pensó en que ya no le gustan los chicos. Ya no quiere a nadie. Sólo a Norte.
Norte, Norte, ¿me escuchas?
La pena la iba agarrando de los pelos, y ella dale que dale corriendo al Sur. Torpe brújula atontada de tanto campo magnético.
Ay Norte si pudiera ver tu estrella, si pudiera lanzarme al mar y nadar de vuelta hacia ti, si se pudiera vivir dentro de una persona, si se pudiera vivir de amor...
La pena la persiguió, pero zigzagueó para perderla entre los árboles de la finca, el dolor fue peor que una picada de abeja. La pena se aburrió de cortejarla. Ella nunca quiso a nadie más que a Norte. 
Nunca pudo querer a nadie más que a Norte.
Norte, Norte, ¿me escuchas? Norte, Norte, yo estoy latiendo tan lejos y tan cerca de ti. Te mandaré mil fotografías para que en vez de pupilas me lleves a mí en tus ojos.

Los caribes del Caribe se comieron al Capitán.

martes, 14 de mayo de 2013

reflexiones

El derecho de toda mujer de disponer de su propio cuerpo.
De ser suya antes de pertenecerle a nadie más.

Yo no nací para estar en display, ni para ser costilla de ningún otro cuerpo. Yo nací para mí primero y para el mundo después. ¿Tan criminal es mi deseo de poder decir "no"?

Negar los besos, o inclusive postergarlos (y mejor ni hablar del sexo) es un crimen, una falta de amor, repulsión aparente por el otro... ¿lo es? Si te entregas, ¿tienes que entregarte siempre que el otro así lo decida? ¿Y el otro tiene que entregarse sólo porque uno así lo quiera/necesite?

De mis relaciones anteriores aprendí a no convertirme en pilar, en único sostenedor de mundo ajenos. Pero en una comunidad como "la nuestra" (homosexual, por si no le queda claro) los pilares se hacen escasos y la pareja se vuelve poco a poco un suplemento más que un complemento. Deja de ser pareja (quien te acompaña) para volverse pieza sin la cual el engranaje está imposibilitado, por angas y por mangas, de funcionar.

Esto puede sonar confuso, ¿para qué emparejarse entonces, si somos todos máquinas solitarias y autosuficientes? Pues por amor. La respuesta es simple, al menos para mí. Nos unimos por amor, no por necesidad...
Yo soy un ser incompleto, carente y deficiente, pero al final me acepto tal cual (aunque siempre me cuesta) y no quiero que una pareja me "arregle" ni "rellene" en mí lo que me falta. Soy maravillosa como Dios me hizo-o cualquier deidad cósmica de su elección, para mí no hay mucha diferencia- y nadie me convencerá de lo contrario, porque entonces para qué venir al mundo.

Y si no necesito parejas suplementarias, sino complementarias, entonces ¿dónde está el crimen en decidir que hacer con el propio cuerpo? ¿Para qué forzarlo sólo porque el otro quiere? Es fácil entender que el otro vea rechazo en la selección de momentos, pero para mí al menos va más allá de eso: va en una sincronía que, reconozco, es difícil de lograr.
No es que al rechazar o esquivar los labios estés rechazando el amor que esa otra persona te profesa, sugiriendo que lo desprecias y que no quieres estar cerca suyo, para nada, sino más bien puedes estar diciendo "por favor espérame un poco que estoy pensando en algo X que me distrae" o "me incomoda besarte aquí porque X razón"... ¿y eso es horroroso?

Yo no soy relajada con mi cuerpo (newsflash) y cuando me pillan volando bajo subo la armadura con una velocidad de milisegundos. Soy así. ¿Intento no ser así? Pues claro, pero a la larga tengo mis momentos de voladura mental en la que estoy concentrada en un libro X o en un trabajo X y, sin intención de herir al otro, puedo llegar a hacerlo al colocar mis escudos.
Si Ud. me conoce lo sabe y debe ser paciente, sobre todo si me he empeñado en modificar conductas y especialmente si me he dedicado (al igual que Ud. lo hace) a demostrarle mi afecto a través de diversas demostraciones del mismo.

¿Vale la pena entonces imponer momentos, imponer horarios? ¿Es más culpable el que se enoja ante una negativa que quien se defiende de gigantes que son realmente molinos? Ojalá la sincronía de los cuerpos se generar con facilidad, hay cosas que requieren más observación y paciencia.

Paciencia sobre todo.

jueves, 11 de abril de 2013

lunes, 8 de abril de 2013

Love letter

Es difícil decirte, en el medio del caos en que flotamos, lo bien que me haces sentir. Lo mucho que he crecido contigo. Lo mucho que amo nuestra familia y lo mucho que espero que pasemos más aventuras todas juntas.

Eres el máximo apoyo. Y te amo muchísimo por eso.
Feliz aniversario. Somos dos.


lunes, 18 de febrero de 2013

Depresión post-perro

Molly tiene su hocico chiquito.
No me gusta su jopo en la cabeza... pero puedo asumir que ella tampoco tiene que amar el mío. Aunque desde que me corté el pelo me veo mas varonil que champiñón.

Tener otra vida entre mis manos es extraño. Todas mis otras mascotas las cuidaron mis padres. Y mi gato Maneki sufrió una muerte horrible envenenado, y lejos de mi.
Cuando llegó Molly perdí la cabeza. Una multiplicidad de factores se sumó a su presencia y me desgrané. Eso quiere decir que me desintegré, que perdí por unos momentos la cordura y me volví una bola desgranada e incongruente de emociones deshilachadas y de estrés sin control.

No fue una muy buena primera impresión. A pesar de que no llorara la primera noche, se cagó en el pasillo e hizo un diluvio de pipí. El primer día me la pasé pegada pensando en cuál sería su próximo movimiento intestinal y tuve que llamar a mi hermana para que me calmara, porque ya sentía que no quería a este bicho nuevo y raro que se movía en mi casa.

¿Hubiese sido distinto de haber sido cachorra? Yo creo que sí. Los cachorros -de todas las especies- sobreviven a base de cuteness. Esa ternura que te impide ahorcarlos cada vez que se cagan en el pasillo o que sacan los papeles del wáter, o inclusive cuando que mastican el cable de tus parlantes favoritos. Además son más entrenables y adorables porque juegan más.

Molly duerme todo el día y cuando no duerme sólo se sienta a mirarme. No toma mucha agua ni puede comer mucho, porque está esterilizada y si se zampara todo el día los pelets terminaría obesa y con enfermedades cardíacas. Tampoco sabe jugar, así que tengo que enseñarle.
La verdad es que no la quise desde un principio. No fue amor a primera vista.
Y ese día en que me quedé a solas con ella, sin conocernos ni saber cuáles eran las rutinas de la otra, tuve depresión post-perro.

Han pasado poquitos días desde que llegó. Menos de una semana. Pero su hocico corto me parece tierno, al igual que el ruido que hace cuando se estira. También me da risa porque corre chueco (la atropellaron) y es fanática de sus galletas de premio. Me gusta llevarla al parque porque ha jugado con otros perros y tiene un carácter muy tranquilo.

Poquito a poco iré formando mi nueva familia. Media chueca y media rara, pero mía.

lunes, 4 de febrero de 2013

My teenage self


A veces extraño sentirme así.
Bajo el promedio.
Mirando el cielo con Rodrigo. Haciendo locuras con Camila.
Llevando la guitarra por la calle, haciendo serenatas en el parque...