Soy tu secreto mejor guardado.
El As bajo la manga... o más bien la Reina. El conejo que se rehúsa a salir del sombrero. El mundo aparte.
La guarida, el refugio, la jaula hamsteriana, el rincón.
Soy la que espera siempre tu regreso. La que espera... y sigue esperando que el momento de la calma llegue para poder abrazarte.
Soy la que llora por las dos.
Soy la que escribe por las dos.
Soy la escalera que no llega al cielo, el segundo que se dobla y ruega no fracturarse. Soy la llave que se moldea a todas tus cerraduras. El pie que nunca retrocede, a pesar de las advertencias.
Soy el corazón que dejó de latir para mantenerme viva, y ahora alberga una ilusión con alas de plomo.
Soy la que miraba todas las tardes por el balcón a ver si veía tu casa, sabiendo que era imposible remover los cerros y la distancia.
Soy la que espera... soy la que esperanza tiene, sólo eso y nada más.
Soy lo que escondes bajo la almohada, tras los libros o entremedio de sus polvorientas páginas.
Soy tus manos en la ducha, y tus zapatillas en los pies. Soy tus cueros anudados a tu muñeca, y tu sonrisa. Soy tus ojos, tu nariz, tus labios.
Soy la que se sienta frente a tu mirada y busca allí el secreto del cosmos.
Soy la que piensa en ti bajo la lluvia, bajo la noche, o bajo el atardecer veraniego.
Soy la que no quiere perderte, pero está siempre dispuesta a dejarte ir... si es necesario.
Soy la que te ama sin medidas, la que aprendió a soltarse de las amarras.
Soy el secreto incondicional, el secreto exhalado, el secreto amado.
Soy tuya.
lunes, 2 de febrero de 2009
miércoles, 28 de enero de 2009
._____________. macro
Mi papá utiliza todos los elementos domésticos de la cocina para hacer dos sandwiches.
El Benja juega con el Lou y convence a mi viejo de intercambiar perros, quiere pasarle a la Iva (su perra) a cambio del Lou. También hace piruetas y lagartijas cuando se aburre, en cualquier momento y lugar, sus lagartijas sacan miradas de asombro. Y siempre pregunta si uno puede hacer lo mismo.
Me empieza a picar todo el cuerpo, parece que una hormiga se coló en mi polerón, que tengo arena en el culo o que me pegaste efectivamente la peste.
Los juegos de la playa decían peligro.
No duermo desde el lunes.
Que mañana sea un día habitable.
El Benja juega con el Lou y convence a mi viejo de intercambiar perros, quiere pasarle a la Iva (su perra) a cambio del Lou. También hace piruetas y lagartijas cuando se aburre, en cualquier momento y lugar, sus lagartijas sacan miradas de asombro. Y siempre pregunta si uno puede hacer lo mismo.
Me empieza a picar todo el cuerpo, parece que una hormiga se coló en mi polerón, que tengo arena en el culo o que me pegaste efectivamente la peste.
Los juegos de la playa decían peligro.
No duermo desde el lunes.
Que mañana sea un día habitable.
domingo, 25 de enero de 2009
Special Needs
El refrigerador está vacío. Un par de verduras se pudren con el paso aletargado de segundos congelados.
No tengo hambre. No quiero más helado de chocolate.
Mi espalda está manchada, tiene tus huellas digitales impresas en ella. Soy el cuerpo del crimen, la evidencia. Por eso no me gusta que me mires y mirarte mirándome, me siento sólo cuerpo. No me gusta ser sólo un cuerpo.
just nineteen and suckers dream... Así lo dice Brian Molko y su palabra es ley.
Amarte es luchar con el miedo. Miedo de perderte, miedo de dañarte, miedo de ahogarte, miedo a tener miedo, miedo a ser patética, miedo a parecer vulnerable, miedo a que me dejes, miedo a dejarte, miedo a amarte. Miedo al miedo.
remember me...
No tengo hambre. No quiero más helado de chocolate.
Mi espalda está manchada, tiene tus huellas digitales impresas en ella. Soy el cuerpo del crimen, la evidencia. Por eso no me gusta que me mires y mirarte mirándome, me siento sólo cuerpo. No me gusta ser sólo un cuerpo.
just nineteen and suckers dream... Así lo dice Brian Molko y su palabra es ley.
Amarte es luchar con el miedo. Miedo de perderte, miedo de dañarte, miedo de ahogarte, miedo a tener miedo, miedo a ser patética, miedo a parecer vulnerable, miedo a que me dejes, miedo a dejarte, miedo a amarte. Miedo al miedo.
remember me...
sábado, 24 de enero de 2009
I'm in heaven
No era una canción... aunque se de muchas canciones que usan heaven.
It's like having wings on my feet, and knifes in stead of fingers...
Es increíble que lo que más me duela es lo que mas ame.
Shock emocional... sigo con el puto shock emocional. He escrito treinta idioteces y las he borrado todas.
Nada alcanza, nada es suficiente.
Esto es realmente incomunicable.
Así debe ser el cielo: un secreto, no se dice, no se escribe, sólo se siente. Duele y gusta al mismo tiempo, se lo ama y se lo odia, se lo necesita y se lo deja, es la unión de toda contradicción, el quiebre de toda barrera.
Es ese preciso segundo contigo.
Es lo que me hace pensar en el go ahead and jump in!, es lo que me genera estampida de rinocerontes en el estómago y ganas idiotas de correr.
Es sentir que la felicidad no está sólo en la gente con mansiones, millones o comerciales. Está en el otro. De sólo pensarlo la piel se me pone de gallina.
Sin moverme salto al vacío, y disfruto la caída. Porque en realidad voy subiendo... al heaven de los heavens.
Al menos así se siente ahora.
jueves, 22 de enero de 2009
side B
Mi pasado me ha hecho ser como soy ahora.
Mi pasado me ha forjado. Las ondas de la playa donde dejé tirado el traje de baño, el primer beso con el ocaso en la glorieta abandonada, los cigarrillos ocultos, las uñas rojas, las camisetas topless sin los sostenes debajo porque el tamaño lo permitía, las pantys caladas, las risas, los hielos tintineando contra el vaso que tenía Dios sabe qué trago dentro, mis encendedores zippo, regalados por mi viejo... las mentiras, las siestas en el suelo de mi sala de clases, los cagüines, todo me ha hecho ser como soy ahora.
No espero que lo entiendan, ni que lo aprueben, ni que les agrade siquiera, pero es imposible concebirme a mí misma sin mi movido pasado, sin todas las carreras que ha tenido el cuerpo. Que no son pocas ni muchas.
Mientras veía un montón de idioteces en youtube me vino a la mente una noche, mi mamá había venido a Chile y habia arrendado un departamento por dos meses en Arica, así que mi hermana y yo vivimos con ella ese lapso de tiempo. Era divertido, me hacían fumar afuera y había que lavar la ropa a mano. Mi mamá nos dejaba salir, con tal de que tuviésemos el celular a mano, ella dormía tranquila.
Salía con Rodrigo, como siempre, íbamos a una disco luego de que yo consiguiera el carnet de mi hermana que estaba vencido y lo mostrase en la portería, minas gratis hasta la una.
Vestido sin escote, converse, bolsito, maquillaje bien aplicado... y la boca cerrada para que no me viesen los frenillos.
La disco era un bodrio, un montón de borrachos bailando congas repetidas una y otra vez, el mismo baseline del boom-booom-boom que sólo sugiere un agarrón de culo para la pobre doncella bailarina.
Nos largamos. ¿A dónde? A la casa de alguien que tiene una mejor movida, y hay música más...alternativa.
La casa quedaba cerca de la playa, cerca del parque donde los dealers y las putas hacían el negocio cotidiano y ganaban con sudor la coca de cada día. ¿Pero a quién le importa si es sábado por la noche y tienes 16? A mí no.
Llegamos, un montón de góticos - o goticholos como llamaba yo a los "estucados" - y gente alternativa, tratamos de bailar, aburrido. Llega un chico que usaba lentes de sol, dentro de la casa y a las tantas de la noche, y me pregunta mi nombre y qué estudio. Le digo que tengo 16 y que voy en el colegio. No se espanta por eso, me sigue joteando. Me aburro, quiero fumar pero la gótica gorda de escote sobresaliente y tetas masivas sigue hechando Glade por la habitación.
Nos largamos.
En la calle caminando con el Rod un auto se estaciona a nuestro lado, la pareja de lesbianas que nos acompañaba va lejos retrasada por sus arrumacos. No me desagradan. El auto espera, va parejo a nuestros pasos, el Rod es tan flaco que pasa por mina camionera. Nos detenemos, el auto acelera. Pasó el susto.
Vuelvo a casa con la sensación de haber gastado suela y 600 pesos en colectivo.
No he crecido. Sólo pasé sustos y las historias no tienen nada sobrenatural.
Es bueno tener ese lado dentro mío.
Mi pasado me ha forjado. Las ondas de la playa donde dejé tirado el traje de baño, el primer beso con el ocaso en la glorieta abandonada, los cigarrillos ocultos, las uñas rojas, las camisetas topless sin los sostenes debajo porque el tamaño lo permitía, las pantys caladas, las risas, los hielos tintineando contra el vaso que tenía Dios sabe qué trago dentro, mis encendedores zippo, regalados por mi viejo... las mentiras, las siestas en el suelo de mi sala de clases, los cagüines, todo me ha hecho ser como soy ahora.
No espero que lo entiendan, ni que lo aprueben, ni que les agrade siquiera, pero es imposible concebirme a mí misma sin mi movido pasado, sin todas las carreras que ha tenido el cuerpo. Que no son pocas ni muchas.
Mientras veía un montón de idioteces en youtube me vino a la mente una noche, mi mamá había venido a Chile y habia arrendado un departamento por dos meses en Arica, así que mi hermana y yo vivimos con ella ese lapso de tiempo. Era divertido, me hacían fumar afuera y había que lavar la ropa a mano. Mi mamá nos dejaba salir, con tal de que tuviésemos el celular a mano, ella dormía tranquila.
Salía con Rodrigo, como siempre, íbamos a una disco luego de que yo consiguiera el carnet de mi hermana que estaba vencido y lo mostrase en la portería, minas gratis hasta la una.
Vestido sin escote, converse, bolsito, maquillaje bien aplicado... y la boca cerrada para que no me viesen los frenillos.
La disco era un bodrio, un montón de borrachos bailando congas repetidas una y otra vez, el mismo baseline del boom-booom-boom que sólo sugiere un agarrón de culo para la pobre doncella bailarina.
Nos largamos. ¿A dónde? A la casa de alguien que tiene una mejor movida, y hay música más...alternativa.
La casa quedaba cerca de la playa, cerca del parque donde los dealers y las putas hacían el negocio cotidiano y ganaban con sudor la coca de cada día. ¿Pero a quién le importa si es sábado por la noche y tienes 16? A mí no.
Llegamos, un montón de góticos - o goticholos como llamaba yo a los "estucados" - y gente alternativa, tratamos de bailar, aburrido. Llega un chico que usaba lentes de sol, dentro de la casa y a las tantas de la noche, y me pregunta mi nombre y qué estudio. Le digo que tengo 16 y que voy en el colegio. No se espanta por eso, me sigue joteando. Me aburro, quiero fumar pero la gótica gorda de escote sobresaliente y tetas masivas sigue hechando Glade por la habitación.
Nos largamos.
En la calle caminando con el Rod un auto se estaciona a nuestro lado, la pareja de lesbianas que nos acompañaba va lejos retrasada por sus arrumacos. No me desagradan. El auto espera, va parejo a nuestros pasos, el Rod es tan flaco que pasa por mina camionera. Nos detenemos, el auto acelera. Pasó el susto.
Vuelvo a casa con la sensación de haber gastado suela y 600 pesos en colectivo.
No he crecido. Sólo pasé sustos y las historias no tienen nada sobrenatural.
Es bueno tener ese lado dentro mío.
lunes, 19 de enero de 2009
19 de enero
Como anillo al dedo.
Como un guante.
We fit in.
Encajamos.
Se siente bien. Como armar un lego humano.
Ir recogiendo los pedazos de lo que quedó a medio camino, y reconstruir todo contigo a mi lado.
¿Cursi? Tal vez.
¿Mamona? Probablemente.
¿Enamorada? Obviamente.
No me importa, encajamos.
Como un guante.
We fit in.
Encajamos.
Se siente bien. Como armar un lego humano.
Ir recogiendo los pedazos de lo que quedó a medio camino, y reconstruir todo contigo a mi lado.
¿Cursi? Tal vez.
¿Mamona? Probablemente.
¿Enamorada? Obviamente.
No me importa, encajamos.
domingo, 18 de enero de 2009
nonsense
Comienza el proceso de desconexión cerebral.
Creo que por eso he bebido tanto este fin de semana, he nadado en un mar de destilados y cebada, léase vodka y cerveza. Me he sumergido en las profundidades onduladas del humo del cigarrillo, y amanezco tosiendo los pulmones que no me quedan. Pero la sonrisa no se borra, porque hay momentos en que me desconecto, y siento una inmensa alegría de estar viva.
Por eso bailé ballet en Bilbao con Seminario abrazada a un poste cantando I'm singing in the rain acompañada de mis amigas. Porque necesito ser estúpida en momentos, dejar de sentir que todo pesa, que todo duele, que todo es espeso y confuso. Sacar la cabeza del agua y estirarla hasta que llegue por un montón reducido de horas a las nubes.
Volar, aunque sea en el medio de la cama de dos plazas que se nos hizo justa para las tres.
Despertar y ver monitos, quedarme en pijama haciendo nada. Soñar despierta, bailar de manera ridícula sabiendo que tal vez el vecino me ve por el ventanal. O si no el tipo raro del auto blanco que siempre se estaciona en la vereda de al frente.
Escuchar a Metro Station hasta que no quiera oírlo en dos años más.
Mirar en mi ombligo, y hundirme en él sólo por cinco minutos, porque no quiero oír nada más.
Sólo reírme, hasta que me duela el estómago, sentir que puedo ser pendeja de nuevo, que puedo respirar de nuevo, que puedo extrañarte de nuevo, que me extrañas de nuevo.
Que todo se vuelve a armar.
Creo que por eso he bebido tanto este fin de semana, he nadado en un mar de destilados y cebada, léase vodka y cerveza. Me he sumergido en las profundidades onduladas del humo del cigarrillo, y amanezco tosiendo los pulmones que no me quedan. Pero la sonrisa no se borra, porque hay momentos en que me desconecto, y siento una inmensa alegría de estar viva.
Por eso bailé ballet en Bilbao con Seminario abrazada a un poste cantando I'm singing in the rain acompañada de mis amigas. Porque necesito ser estúpida en momentos, dejar de sentir que todo pesa, que todo duele, que todo es espeso y confuso. Sacar la cabeza del agua y estirarla hasta que llegue por un montón reducido de horas a las nubes.
Volar, aunque sea en el medio de la cama de dos plazas que se nos hizo justa para las tres.
Despertar y ver monitos, quedarme en pijama haciendo nada. Soñar despierta, bailar de manera ridícula sabiendo que tal vez el vecino me ve por el ventanal. O si no el tipo raro del auto blanco que siempre se estaciona en la vereda de al frente.
Escuchar a Metro Station hasta que no quiera oírlo en dos años más.
Mirar en mi ombligo, y hundirme en él sólo por cinco minutos, porque no quiero oír nada más.
Sólo reírme, hasta que me duela el estómago, sentir que puedo ser pendeja de nuevo, que puedo respirar de nuevo, que puedo extrañarte de nuevo, que me extrañas de nuevo.
Que todo se vuelve a armar.
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